
Brondani YVYRARETA 19 (2012) 38- 46
Revista Forestal YVYRARETA 19; Diciembre 2012 41
Se resalta en el esquema, el único rubro que
actualmente está siendo trabajado en modo cluster,
por hallarse incorporado al Programa Competitividad
Norte Grande.
Esta investigación considera, de acuerdo a
referencias históricas que, el hito precursor del
concepto cluster lo estableció Johann Heinrich von
Thünen, con sus razonamientos acerca del óptimo de
localización geográfica de explotaciones agrícolas y
de productividad marginal de la tierra. Su modelo
explicativo consistió en fundamentar la ventaja de
localizar los cultivos en espacios lo más próximos al
mercado en el que se intercambiarían los productos
de consumo con la ciudad. Así, implicaba una
población (ámbito de consumo urbano), abastecida
con los cultivos de los alrededores, y productos
surgidos de la tierra (ámbito de explotación rural),
pero con diferentes rendimientos por hectárea y
costos de transportes. A partir de estas premisas, dos
fueron los interrogantes que ocuparon su atención:
¿Cómo habrían de ser distribuidas las tierras de
cultivo, para minimizar costos resultantes de producir
y transportar una determinada provisión de alimentos
hasta la población?, y ¿Cómo se repartiría la tierra
cultivable, si se permitiera una competencia liberal
(no controlada por el estado) entre agricultores y
terratenientes, donde cada uno actuara estimulado
únicamente por su propio interés? Sin embargo, von
Thünen suponía que el óptimo agrícola para la
adecuada atención de las necesidades y demandas de
la población podía lograrse, si el conjunto de la oferta
de agricultores unía sus esfuerzos productivos de
alguna manera que, con otra forma de organización,
complementación y distribución de la tierra, se
mejorara el rinde por hectárea y se minimizaran
costos. De manera incipiente von Thünen instalaba
el concepto de cooperación, productividad y
competitividad para el trabajo de la agricultura,
extensible y pertinente para la actividad industrial
(HECHERSDORF y ROBLES, 2007).
Hacia nuestros días, Michael E. Porter
sistematizó la teoría de clusters, siendo globalmente
reconocido como su precursor y también de la
moderna estrategia sectorial de empresas, además de
pensador influyente en materia de gestión y
competitividad industrial. Así es que considera
económicamente significativo el concepto de cluster,
definiéndolo como “Una concentración geográfica
de empresas, instituciones y universidades que
comparten el interés por un sector económico y
estratégico concreto. Estas “asociaciones” generan
una colaboración que permite a sus miembros
abordar proyectos conjuntos de todo tipo, desde
actividades de difusión y fomento del sector, hasta
proyectos de I+D+i, o de creación de capacidades
compartidas (PORTER, 1999). Sin embargo, a partir
de este concepto de origen agrícola e industrial, se
han ido produciendo sustanciales aportes desde y
hacia su optimización, con realimentación recíproca
de conocimientos y experiencias como la que
sostiene BELAMARIC (2004), del Instituto Cubano
de Estudios e Investigaciones del Trabajo, en materia
de nuevas formas organizativas de base asociativa
orientada a lograr mejores niveles de productividad
en sectores de actividad económica, con énfasis en el
componente humano, su formación y capacitación en
servicio.
En similar línea de razonamientos, pero con
fuerte enfoque desde la Psicología Social de las
Organizaciones y la influencia en el rendimiento
relacionable a la diversidad cultural de sus
integrantes, MARCHANT RAMÍREZ (2006), de la
Universidad de Viña del Mar, destaca la necesidad de
mejorar la competitividad en forma continua,
poniendo en el centro de atención de los procesos de
mejoramiento, el fortalecimiento de los estímulos al
personal. No sólo en base a los tradicionales
incentivos económicos y financieros (escuela
estadounidense de administración de recursos
humanos), sino a otras vías de reconocimiento al
mérito, a la participación, a las iniciativas y a la
cooperación que, al final, en menor o mayor medida,
las variantes terminan teniendo algún tipo de
manifestación económica, pero de diferente
naturaleza al dinero, por ej., vivienda, acceso a
educación, plan de salud, turismo, garantía para
acceder al crédito y recreación familiar, entre otros.
De sentido pragmático y en base a experiencia
argentina actual, cabe relacionar en su condición de
herramienta concreta de política pública de desarrollo
económico regional vigente, al Plan de
Competitividad Conglomerado Muebles de Madera
de la provincia de Misiones, en ejecución a partir del
año 2009. Por sus características atribuibles de
necesidad (Sector de actividad económica carente de
un plan provincial orgánico), posibilidad (Un mínimo
de PyMEs madereras en condiciones iniciales de
inclusión al Plan), institucionalidad (Iniciativa de
diseño y acción conjunta entre el sector público,
empresas y organizaciones sociales de base) y
externalidad de origen (Sancionado por la Nación (en
razón de las garantías exigibles por el BID) a ser
aplicado por las provincias de las regiones NOA y
NEA), es un significativo antecedente metodológico,
que da lugar a impulsar la aplicación y dar
cumplimiento a lo prometido por la Constitución de
Misiones, en su Art. 50
5
En noviembre del 2012, tuvo lugar en el
marco de la Expo realizada en la localidad misionera
de Puerto Rico, un plenario de evaluación del
conglomerado de madera y mueble de misiones sobre
el tema de mejoras competitivas, con participación de
organizaciones empresarias madereras tales como:
APICOFOM, Estudios e Investigaciones.
AMAYADAP, Observatorio de Pymes madereras de
Misiones. Centro Tecnológico de la Madera de
5
Artículo. 50: El Estado Provincial, mediante su legislación,
formulará planeamientos para el desarrollo económico, con la
colaboración de productores, trabajadores, empresarios y
consumidores, en los modos y dentro de los límites que la ley fije.